Rojas, B.A. - Mar. 11.Dic.18 | 19:34
 24-11-2018 | 08:02 hs.        46
Crisis económica
La CTEP afirmó que Rodolfo Orellana murió durante el desalojo por el disparo de una mujer policía
Esteban Castro, de CTEP, aseguró que la Policía Bonaerense provocó a los manifestantes. El ministro Ritondo no descartó que el disparo haya salido de un arma policial, pero sembró la versión de un posible enfrentamiento interno
La CTEP afirmó que Rodolfo Orellana murió durante el desalojo por el disparo de una mujer policía

Ni enfrentamiento, ni “puntazo”. Rodolfo “Ronald” Orellana fue asesinado por un disparo que ingresó por su espalda y salió por el rostro. Así lo confirmó el procurador general de la provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, al referirse al militante de la OLP-CTEP muerto el jueves durante la represión de la Policía Bonaerense a una toma de tierras en La Matanza. El funcionario no descartó que el disparo pudiera haber salido de un arma policial pero, en el mismo sentido que el ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo, sembró la versión de un supuesto enfrentamiento entre vecinos: “Este deceso se produjo en el marco de una situación de conflicto en el territorio”. Sin embargo, miembros de las familias que participaron del intento de ocupación ratificaron que el disparo salió de un arma policial. Lo aseguró el referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Esteban “Gringo” Castro, quien indicó que los testimonios señalan a “una policía rubia, que fue hasta el predio y claramente provocó”.

El dato de la muerte por un disparo echó por tierra la versión de una herida producto de un objeto cortante que surgió de la autopsia preliminar, que no halló en el cuerpo de la víctima el proyectil. Debido a esto, por el momento “no se pude determinar el calibre” de la bala “y va a ser difícil” precisar en lo inmediato el arma desde la cual fue disparada, señaló el jefe de los fiscales. Lo que se determinó fue “el ingreso de un proyectil de arma de fuego con orificio de entrada por la zona del omóplato y de salida en la zona facial, a la altura de la nariz”, detalló Conte Grand y agregó que la bala “no quedó dentro de la cavidad física”. Por este motivo, “no puede determinar el calibre y va a ser difícil (hacerlo) desde una pericia balística”, arriesgó.

El funcionario explicó que tanto el calibre de la bala como “las características eventuales del arma” con que se le disparó a Orellana será determinado “en los peritajes definitivos”. No obstante, reconoció que “en función del diámetro de los orificios de entrada y salida, y el trayecto interno” del proyectil en el cuerpo, pueden dar algunos indicios preliminares para determinar si el disparo provino o no de un arma policial. Conte Grand aseguró, además, que el predio “estaba a cargo de la justicia federal” y que por ello era “protegido por personal de la policía asignado a esa tarea” y que “no portaba armas letales”. No obstante, aclaró que cuando comenzó el desalojo del intento de toma “se acercaron efectivos de seccionales cercanas en dos patrulleros, con policías que estamos investigando si tenían armas de fuego”.

En cambio, sí está determinado que “el disparo se produjo desde la espalda”, dijo el jefe de los fiscales bonaerenses. Mientras tanto, la forma que tiene el Ministerio Público para sumar elementos de prueba son las declaraciones testimoniales que se les tomarán a los cuatro detenidos tras el intento de toma de tierras y a otras personas que estuvieron esa madrugada en el predio. También se citará a la médica que atendió a la víctima en la guardia del hospital Alberto Balestrini, y que fue quien “indicó que solo pudo verificar la existencia de una lesión en el cuerpo compatible con un elemento punzante”.

Por su parte, el ministro Ritondo reconoció que el asesinato de Orellana pudo haber sido consecuencia de “un mal accionar policial” aunque también se refirió a la existencia de otra hipótesis y que dice que la bala “haya salido del propio enfrentamiento entre dos sectores que se disputan la usurpación y la compra de ese terreno”. Ritondo no sólo lamentó la muerte de Orellana sino que también descartó el primer parte médico, reproducido ayer por los medios dominantes, que indicaba que una herida de “arma punzante” había provocado la muerte de Orellana, y coincidió con Conte Grand, quien confirmó que el crimen ocurrió por un balazo de plomo. El funcionario ayer se había pronunciado a tono con la política de seguridad a nivel nacional al expresar que “no vamos a estar sancionando por las dudas a la policía, si se comprueba algo de lo que dicen, en todo caso, irán presos”. Al cierre de esta edición no había noticia de ningún uniformado detenido. Ritondo tuvo que rendirse ante la evidencia pero, al igual que sucedió durante el gobierno de Eduardo Duhalde con el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, dejó abierta la puerta del presunto “enfrentamiento”.

Justicia por Ronald

La movilización realizada ayer contra el gatillo fácil, denominada Marcha de la Gorra que en su tercera edición se hizo en La Plata, Tandil y Mar del Plata bajo el lema “Mi cara, mi trabajo, mi barrio no son delitos”, también pidió por Orellana.

Ayer a la mañana la CTEP, movimientos sociales y agrupaciones de izquierda se hicieron presentes en la Fiscalía de Gregorio de Laferrere para exigir la libertad de los cuatros detenidos de la represión del jueves a la madrugada que se cobró la vida de su compañero. Una de las detenidas es una mujer que está en etapa de lactancia. Desde la CTEP enfatizaron la responsabilidad policial en la muerte. “Los compañeros y las compañeras que estaban ahí plantearon que el disparo lo hizo una policía rubia”, remarcó el “Gringo” Castro durante una entrevista por FM La Patriada, en la que sostuvo que “la policía fue (hasta el predio) y provocó claramente”. Esa es la versión que mantienen los integrantes de su organización, y “la sostenemos porque les creemos”. De hecho, los testigos de lo que califican como una “cacería” afirman que “actuaron sin orden judicial: primero reprimieron con balas de goma y después con balas de plomo. En un momento una policía le pegó dos tiros al compañero, por la boca y por la espalda, y se llevó su vida”.

Castro señaló, además, que hay un sector de la sociedad y de los dirigentes políticos “que quiere que esto no se vaya al carajo, y otro que le echa más leña al fuego” a la situación social. En ese sentido indicó que “parecería que hay un sector que está generando las condiciones para que haya desbordes sociales” con “operaciones en los barrios y la decisión de disparar con bala de plomo y matar a una persona”. El dirigente apuntó que “hay una política desde el gobierno que todos conocemos en contra de los extranjeros, hay una decisión de plantear el enemigo interno, la represión”. Y remarcó que la administración de Mauricio Macri y el sector de la sociedad que lo apoyan tienen “la visión de que esto se resuelve a los tiros, a los palos, con represión y más policía”.






 

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