Rojas, B.A. - Lun. 24.Sept.18 | 06:46
 31-08-2018 | 09:09 hs.        128
Por la megadevaluación
Tasas altísimas: Cuidado con las tarjetas de crédito
Si hasta antes de ayer la tasa para créditos personales, dependiendo del banco, era de entre el 60 y 70%, ahora pasaría a estar entre el 120% y el 140%; el interés por comprar en cuotas con tarjeta de crédito podría superar el 120%
Tasas altísimas: Cuidado con las tarjetas de crédito

Podría decirse que los argentinos tenemos la piel curtida de crisis. Pero también, puede que la memoria nos juegue una mala pasada y se convierta en enemiga del bolsillo. O que los más jóvenes, que no sintieron en carne propia el escozor de las peores épocas de la Argentina, se desayunen con las consecuencias demasiado tarde.

En cualquier caso, hay que decir que las tasas de créditos personales y de las tarjetas de créditos podrían incrementarse hasta un 140% a raíz de la suba de la tasa de referencia al 60% anunciada ayer por el Banco Central: un manotazo de ahogado que favorece la especulación en pesos (con los bancos como grandes ganadores)m un intento fracasado por contener el dólar y la inflación, con efectos perniciosos para el financiamiento de PyMes y ciudadanos de a pie. 

Tal como vaticinan los especialistas, esta nueva alza en las tasas afectará la cadena de pagos de las empresas, el nivel de empleo y las tasas de interés de los bancos y las tarjetas de créditos, algo que descargará en el bolsillo de todos.

Si hasta antes de ayer la tasa para créditos personales, dependiendo del banco, era de entre el 60 y 70%, ahora pasaría a estar entre el 120% y el 140%; el interés por comprar en cuotas con tarjeta de crédito podría superar el 120%; del mismo modo, los tomadores de créditos hipotecarios (sobre todo UVA, que están atados a la inflación) sentirán el impacto y deberán más al banco. Frente a esta incertidumbre, el pequeño ahorrista, aquel que con mucho esfuerzo pueda dirigir una porción de sus ingresos a plazos fijos, quizá se pregunte si le conviene recurrir a esta vía: todo dependerá del ritmo de inflación anual o de la devaluación. 

Con razón, ayer, los economistas coincidían en un diagnóstico aterrador: “Una tasa del 60% es un decreto al congelamiento de la actividad económica”. 





 

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