Rojas, B.A. - Mie. 26.Sept.18 | 04:32
 21-06-2018 | 21:58 hs.        169
Educación
En pleno conflicto docente, Vidal asiste a jura de bandera en colegio privado
La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, haciendo un paralelismo con el Presidente, decidió también pasar el Día de la Bandera camuflada en algún lugar donde nadie la pudo ver
En pleno conflicto docente, Vidal asiste a jura de bandera en colegio privado

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, haciendo un paralelismo con el Presidente, decidió también pasar el Día de la Bandera camuflada en algún lugar donde nadie la pudo ver.

Esto demuestra, nada más ni nada menos, el temor que tiene hacia la gente. Sorprende que  aquellos que decían que tocaban timbres y que escuchaban a la gente fueran los primeros en desaparecer. Ese sentido, casi fantasioso de la política de Cambiemos, llamaba la atención, pero parece ser que ahora es todo lo contrario.

El miedo al mismísimo pueblo hizo que la Gobernadora cerrara una de las vías de comunicación más importante, el Camino Centenario, para que toda su cúpula política fuera a un acto en  la Escuela de Policías Vucetich. Ella, por su parte, tras descalificar a la educación pública y en pleno conflicto docente, encabezó el lunes un acto en una escuela privada de La Matanza.

Todos los que nacimos y vivimos en La Plata sabemos que la Escuela Vucetich está en el Parque Pereira Iraola y que su entrada está metida a más de 100 metros de la ruta. Entonces ¿por qué cerrar el Camino? Parece ser que la cercanía de la gente le causa pavura.

Esto hizo que mucha gente la pasara mal ya que, tampoco podemos olvidar, el problema que también generó el Municipio, encabezado por el intendente Julio Garro, y la Provincia, en un negocio por de más oscuro, en la bajada de la Autopista Buenos Aires - La Plata con la reducción de dos carriles.

Vidal se ha olvidado de sus tiempos en los que manejaba autos, ya que ahora anda en helicóptero. Cuidado María Eugenia que, como decía el General, cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento.





 

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